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Cuéntame tu experiencia y te hago el currículum

Habla o escribe como quieras, sin ordenar nada: dónde has trabajado, qué hacías, dónde estudiaste. Con eso montamos tu CV profesional. No inventamos nada: lo que falte, te lo preguntamos.

Tu primera generación con audio va incluida: relato, preguntas y CV redactado.

Opcional. Con tu puesto, la IA usa el vocabulario del oficio y te pregunta lo que valoran los seleccionadores.

Cuéntanos algo más (un audio o unas líneas) para poder empezar.

Solo se usa para montar tu CV. Puedes editar todo después.

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Qué hace la IA con lo que le cuentas, paso a paso

El proceso tiene tres fases y conviene entenderlas porque de ahí sale la calidad del resultado. En la primera, tú aportas el material: puedes escribirlo a mano, pegar un currículum antiguo o dictarlo hablando, que suele ser la vía más rápida y la más natural para quien lleva años en un oficio y nunca ha tenido que redactar su experiencia.

En la segunda, ese material se convierte en estructura. La IA separa lo que has contado en empleos, fechas, empresas, funciones, formación, idiomas y habilidades, y marca los huecos: lo que falta para que el currículum esté completo y compita. Si has dicho «estuve cuatro años en un restaurante del centro», el hueco es el nombre del local, el puesto exacto y los meses de inicio y fin.

En la tercera, cerrados los huecos con unas pocas preguntas, se redacta el documento: titular, resumen profesional, logros por empleo y orden de secciones. La redacción se revisa contra el baremo ATS y, si no llega al objetivo, se repasa una vez más con las correcciones concretas que faltan. Después se abre en el editor, donde tú mandas: cada frase es modificable.

  • Fuente libre: texto, currículum antiguo o audio dictado.
  • Extracción a estructura, con los huecos señalados por importancia.
  • Preguntas cortas solo para lo que de verdad falta.
  • Redacción, control de calidad ATS y apertura en el editor.

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Por qué dictar funciona mejor que escribir en un formulario

Ante un campo vacío titulado «experiencia profesional», casi todo el mundo escribe la versión más pobre de su trabajo: dos o tres tareas genéricas copiadas de lo que cree que se espera. Hablando ocurre lo contrario. Al contar tu jornada aparecen los datos que valen: cuánta gente llevabas, cuántos pedidos salían, qué se estropeaba y cómo lo resolvías, qué te pedían cuando había un problema.

Esos detalles son la materia prima de un logro. «Encargado de turno» no dice nada; «encargado de turno con seis personas a cargo y cierre de caja diario de unos 2.000 euros» sitúa tu nivel de responsabilidad en una frase. La IA no puede inventar esas magnitudes: solo puede ordenar y redactar las que tú aportes.

Un consejo práctico: dicta empleo por empleo, no todo de una vez. Di el puesto, la empresa, la ciudad, los meses, qué hacías un día normal y de qué te sentiste orgulloso. Con eso, cada empleo sale ya con logros y no hace falta reescribir nada después.

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Lo que la IA hace bien y lo que no debe hacer nunca

Hace bien tres cosas. Estructurar: convierte un relato desordenado en secciones con fechas coherentes y orden cronológico inverso. Redactar: pasa de «ayudaba en almacén» a una frase profesional con verbo de acción y resultado. Y adaptar: reescribe el mismo historial con el vocabulario del puesto al que te presentas, que es lo que más cambia la coincidencia con la oferta.

No debe hacer dos cosas, nunca. Inventar experiencia que no tienes: un puesto, una empresa, un título o una certificación falsos se detectan en la entrevista o en la comprobación de referencias, y ahí se termina el proceso. Y no debe inflar cifras: si no sabes cuántos clientes atendías, se da un rango honesto o no se pone número.

Hay una regla que resuelve casi todas las dudas: la IA redacta, tú respondes. Todo lo que quede en el documento tienes que poder defenderlo hablando durante dos minutos. Si una frase te hace dudar, bórrala antes de enviar; no compensa.

  • Sí: estructura, redacción profesional y adaptación al puesto.
  • Sí: convertir tareas en logros con las cifras que tú aportas.
  • No: puestos, empresas, títulos o certificados que no existen.
  • No: porcentajes redondos inventados para parecer cuantificado.

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Cómo revisar en cinco minutos el currículum que genera la IA

Empieza por los datos duros: nombre, teléfono, correo, ciudad, fechas y nombres de empresa. Es lo único que no admite matices y lo primero que se comprueba. Un dígito mal en el teléfono convierte un buen currículum en una candidatura imposible de contactar.

Sigue por el titular y el resumen. El titular debe decir el puesto que buscas con las palabras de las ofertas de tu sector, no con el nombre interno que usaba tu antigua empresa. El resumen tiene que sonar a ti: si lees una frase que no dirías en voz alta en una entrevista, cámbiala por la tuya.

Después, los logros. Verifica uno por uno que la cifra es real y que el verbo describe lo que hiciste tú, no lo que hizo tu equipo sin ti. Por último, comprueba la extensión y el recorte: una página si tienes menos de diez años de experiencia, y que lo más fuerte quede arriba, porque la primera lectura rara vez pasa del primer tercio.

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Un mismo historial, un currículum por oferta

El error más caro de la búsqueda de empleo es enviar el mismo PDF a treinta ofertas distintas. Dos ofertas del mismo puesto nominal piden cosas diferentes, y el currículum que gana es el que habla de lo que esa empresa ha escrito en su anuncio.

La adaptación no consiste en reescribir tu vida: se toca el titular, se reordenan los logros para que arriba quede el que coincide con la oferta y se ajusta el vocabulario de las habilidades. Con el historial ya estructurado, eso son dos minutos por candidatura, no una tarde.

Guarda una versión base bien hecha y genera desde ella cada variante. Así mantienes coherencia —las mismas fechas, las mismas empresas, los mismos datos— y evitas el problema clásico de tener cinco currículums distintos y no recordar cuál enviaste a quién.

Antes de darle a generar, ten esto a mano

  • Puesto y empresa exactos de cada empleo, como figuran en tu contrato.
  • Mes y año de inicio y fin de cada etapa.
  • Una magnitud por empleo: personas, volumen, importe o frecuencia.
  • Titulaciones con su nombre oficial y el centro donde las hiciste.
  • Idiomas con nivel real, y certificado si lo tienes.
  • Carnés y permisos que el puesto pida (conducir, carretilla, manipulador).
  • El puesto al que te presentas, escrito como lo anuncian las ofertas.
  • Una explicación de una línea para cada hueco de empleo.

Errores típicos al usar IA para el currículum

Dar cuatro líneas de información

Con poco material solo puede salir un currículum genérico y vacío.

Dicta dos minutos por empleo contando un día normal de trabajo.

Aceptar el texto sin leerlo

Cualquier imprecisión la tendrás que defender tú en la entrevista.

Revisa datos duros, titular, resumen y cada cifra antes de descargar.

Dejar el lenguaje de relleno

«Persona proactiva y dinámica» no distingue a nadie de nadie.

Cámbialo por un hecho: qué hiciste, con qué medios y con qué resultado.

Un único currículum para todo

Pierdes coincidencia con cada oferta concreta a la que te presentas.

Adapta titular y orden de logros en cada envío desde tu versión base.

Traducir literalmente al inglés

Los nombres de titulaciones y puestos no coinciden entre mercados.

Usa el equivalente local y quita la foto y los datos personales.

Alargar hasta tres páginas

Lo importante se hunde y la primera lectura no llega hasta ahí.

Recorta a una o dos páginas y sube arriba tus dos mejores logros.

Preguntas sobre el currículum con IA